Se nos fue el Festival.
Después de Nueve Lunas de música y danza, Cosquín volvió a recuperar su habitual tranquilidad. Fueron nueve días y nueve noches en las que no faltó absolutamente de nada. Ni tan siquiera las tormentas quisieron perderse esta cita anual, que este año cumplía su 48ª edición.
Como siempre existen opiniones para todos los gustos. Precisamente en esto radica su magia. Sin embargo, yo que lo viví por primera vez, percibí en el ambiente cierta decepción general tanto por la escasa convocatoria de público como por el menor nivel de los grupos participantes, junto a un reparto poco equitativo en lo que al tiempo de actuación sobre el escenario se refiere. Ya se sabe que en estas cuestiones la jerarquía no siempre viene impuesta por la calidad y la trayectoria, lamentablemente. Suelen ser otros los intereses que mueven las decisiones finales. No voy a descubrirles nada nuevo. Ese sabor agridulce me llevo de ésta mi primera participación.
Por suerte, en lo que a nosotros se refiere, el balance final fue muy positivo. ‘La Casa de LOS CARABAJAL’ fue considerada, según se comentó en algunos círculos periodísticos, la peña que mayor calidad ofrecía en su programación. Esto se reflejó sin duda en la gran asistencia de público, que llenó, noche tras noche, el salón de la Sociedad Española.
En cuanto a la actuación sobre el escenario mayor del Festival, durante la 7ª Luna, LOS CARABAJAL dejó un gratísimo recuerdo en los oídos de los que esa noche llenaron la Plaza Próspero Molina. Para muchos la participación fue más corta de lo que merecen los 40 años de historia del conjunto santiagueño, pero lo más importante fue la honda huella que se dejó en el corazón de los asistentes.

Además, la aparición junto a los chicos del que fuera miembro importantísimo del grupo,
Mario Álvarez Quiroga, fue recibida con una justa ovación, ya que éste había sido tristemente olvidado a la hora de confeccionar el cartel. Precisamente en la edición en que se conmemoraban los 100 años de su nacimiento,
LOS CARABAJAL quisieron ‘felicitar’ al gran Atahualpa Yupanqui invitando a compartir el escenario junto al compositor de “A Don Ata”, seguramente la canción que mejor le rinde tributo. El público, que, como siempre, es sabio, supo reconocerles este gesto y aplaudir en pie a
Mario Álvarez Quiroga, quien se mostró muy agradecido.
Ahí anda Don Atahualpa por los caminos del mundo
con una copla por lanza marcando los cuatro rumbos.
Que Dios lo bendiga, lo tenga en la gloria,
por tantos recuerdos lindos y por su memoria.
Pero ahí no terminaría la noche. La 7ª Luna tenía a Jorge Rojas como gran colofón. Y a su vez éste tenía guardada una sorpresa para culminar su espectáculo. El ex Nochero hizo subir a LOS CARABAJAL al escenario para regalarle al público un final vibrante con la fuerza de las chacareras como protagonista. Hermoso broche para una noche que la lluvia no consiguió detener.
La mejor noticia es que, tanto para los que estuvieron en
Cosquín como para los que no pudieron asistir al Festival,
tengo recopilada una gran cantidad de material que iré subiendo al Blog para que puedan volver a disfrutar lo que allá se vivió. Cámara en mano, cual intrépido reportero, me hice con algunas imágenes dignas del próximo
Premio Pulitzer. Espero que las disfruten.
Muchas gracias a todos. Les esperamos el año que viene.
Javi, El Gaucho Canario